Aunque la plasticidad cerebral (la habilidad del cerebro de generar más conexiones neuronales) no se pierde a lo largo de la vida, en la infancia y adolescencia es cuando más se desarrolla. En la adulta no se pierde, aunque para tener una buena salud cognitiva al paso de los años se deben evitar malos hábitos y sustancias nocivas, por lo que es bueno “entrenarlo” siempre, afirma el doctor Sarael Alcauter Solórzano, investigador titular B del Instituto de Neurobiología de la UNAM Campus Juriquilla.

“Estudiamos el cerebro humano, el desarrollo del cerebro y los cambios tanto positivos como negativos que puede tener a lo largo de la vida, en condiciones normales o en enfermedad”, indica.

El cerebro puede cambiar de manera negativa cuando se expone a sustancias nocivas, y se producen cambios que pueden ser reversibles a cierto grado.

Si se ve el cerebro desde la etapa fetal, el primer año de vida es en el cual el cerebro crece más: duplica su tamaño, tiene mucha plasticidad y se generan muchas conexiones, las neuronas van cambiando de forma, la manera en la que se comunican también cambian. En la infancia también van ocurriendo cambios en el cerebro que permiten a las personas hacer cosas más complejas, como caminar o comunicarse, por lo que el cerebro cambia ante esos logros.

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La adolescencia es otra etapa importante, donde si bien el volumen no cambia, sí cambia de manera interna. La sustancia blanca, que son “lo cables” que permiten las conexiones de distintas regiones del cerebro, van aumentando su volumen y su calidad. La corteza donde están los núcleos de las neuronas, disminuye su volumen, pero es porque se van desechando conexiones que sólo cuesta energía mantenerlas pero que no se usan, manteniéndose únicamente las que se usan.

En este periodo es recomendable tener buenos hábitos, para tener buena plasticidad, porque después, justo cuando se pierde parte de esa plasticidad en la infancia y la adolescencia, ya no se es tan hábil para aprender nuevas cosas.

Por eso se dice que los niños son muy buenos para aprender idiomas, mientras que para las personas mayores les cuesta más trabajo. Hay una dependencia de la temporalidad con esta plasticidad. La infancia y la adolescencia son periodos muy importantes para desarrollar esta plasticidad.

En la edad adulta se llega a un tope máximo del desarrollo y después viene un ligero decaimiento, en el que se pierden características de las neuronas, pero si en la vida se pudo tener esta elasticidad positiva en el cerebro las personas se pueden mantener en un buen nivel cognitivo y con salud cerebral. En todas las etapas es importante saber de esta plasticidad.

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El especialista pone como ejemplo de sustancias nocivas el consumo “pesado” de marihuana. Señala que hay mucha evidencia, tanto de su estudio como de otros que se han hecho, de que unas de las sustancias, llamada fitocannabinoides, interfieren con el funcionamiento del sistema nervioso.

El cuerpo produce naturalmente unas sustancias llamadas endocannabinoides, que son importantes para regular las condiciones cuando se está aprendiendo algo y la relevancia de algunas conexiones cerebrales, pero cuando se consume marihuana los fitocannabinoides interfieren en el desarrollo de estos procesos.

Durante la adolescencia tiene mayor impacto negativo el consumo de estas sustancias en el desarrollo de algunas habilidades. Quizá, cuando la persona sea más adulta, los efectos sean menores, precisa el especialista. Los fitocannabinoides pueden interferir en la forma en que se establecen estas conexiones del cerebro y pueden disminuir algunas habilidades. Han visto, en sus estudios, que en los adolescentes que consumen cannabis regularmente pueden tener menor calidad en los tractos de sustancia blanca, que son “los cables” mediante los cuales se comunican las neuronas.

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Si el consumo recreativo es ligero puede que sea evidente en pruebas conductivas, pero mientras más temprano inicie el consumo se hacen más evidentes estos cambios.

Aunque con los años disminuyen la plasticidad del cerebro es una constante a lo largo de la vida, hay también grados de la misma, pues con los años esa condición disminuye. Con la edad el cerebro sigue siendo plástico, pero en menor grado. “Nuestras neuronas siempre van a ser plásticas. Si dejamos de usarlas o dejamos de hacer ciertas actividades, lo más seguro es que esas conexiones permanezcan por mucho tiempo. Pero si dejamos de hacer esas actividades en las que éramos muy finos vamos a ver que perdemos habilidades”, asevera.

Añade que está comprobado que estar siempre activo cognitivamente, haciendo tareas de destreza mental ayuda a mantener las conexiones y puede ayudar a tener un envejecimiento más sano, desde el punto de vista cognitivo.

Una parte importante para fortalecer estos cambios aprendidos durante el día es tener una buena calidad de sueño.

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