Kuri será recordado por ser el gobernador de las crisis, cuando los desastres naturales no exhiben la pésima planeación con la que ha crecido Querétaro en las últimas administraciones, la incapacidad para salvaguardar la seguridad de los y las queretanas queda expuesta y por si eso no fuera suficiente, la ineficiencia de su gabinete lo mete en problemas e irremediablemente tiene que pagar la factura, pero seamos honestos, desde alcalde se le veía poca madera para la administración pública, aún así los panistas lo respaldaron rumbo a la gubernatura con el pretexto de que pertenecía al sector empresarial y poseía un "carisma particular". La realidad es que el triunfo de Kuri en 2021 se debió a que el perfil morenista no contaba ni siquiera con el respaldo de toda la militancia y el votante esperaba que quien fuera candidato del partido movimiento fuera el Dr. Herrera, quien en esa época contaba con los elementos suficientes para sacar al PAN del poder, fenómeno que se repite en la actualidad.

Hoy pareciera que tenemos un titular del ejecutivo estatal que está en huelga, poco suma para que Querétaro salgo del pozo de inseguridad y desigualdad en el que se encuentra, ha cedido el poder de las decisiones a sus subordinados, los cuales lejos de velar por los intereses de su jefe, andan preocupados por encontrar un salvavidas ante el hundimiento del barco blanquiazul, ya ven al ex oficial mayor, esperó hasta asegurar su notaria para irse dos años antes del encargo que tenía. Esta actitud se replica en varios niveles de la administración estatal y podemos observar a un gobernador solo, que a poco más de dos años de salir tiene que ser testigo de como sus decisiones le echan un puño de tierra al partido que lo llevó al cargo.

Justo hablando de huelga, la mano que sale desde Plaza de Armas se hizo presente en el conflicto sindical donde Astrid Ortega demostró día con día su capacidad y enorme sentido de dignidad y vocación de servicio, mientras el sindicato encontró en cada sesión de conciliación un pretexto para no levantar una huelga que tuvo a su gremio sin salario casi 50 días. Pareciera que el motivo de este movimiento sindical no es la justicia laboral, sino la lucha por el agua. Ante este escenario, Astrid llegó a poner en la mesa 11 millones de pesos, 2 millones más que abonaría la Secretaría del Trabajo, dignificación de cláusulas contractuales, aumento salarial y respeto al 100% de salarios caídos y la representación de los trabajadores y trabajadoras municipales de Cadereyta no cedió un centímetro durante semanas y condenó a su pueblo a no contar con servicios clave, hasta el día miércoles el impedimento para levantar la huelga fue que la alcaldesa no aceptó pagar 3 millones y medio de pesos al abogado por sus honorarios, más una suma mensual de 60 mil pesos, cantidad que supera el salario de la propia presidenta municipal.

Ayer la huelga se conjuró, esperemos Kuri olvide el rencor que le tiene a este municipio por haber optado por una opción de gobierno diferente e invito a que detenga a sus aplaudidores como el Diputado Vega quien propuso endeudar a Cadereyta, cuando justo las administraciones panistas son las culpables del adeudo con el sindicato, en fin el león cree que todos son de su condición. Esperemos que el fin de esta huelga sea por conformidad de las partes y no por el miedo del gobernador a vivir otro abucheo en la próxima visita de Claudia Sheinbaum, ahora solo falta que el gobernador levante su huelga y por fin se ponga a trabajar.

Ex diputado local de Morena

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