En México la conocemos desde siempre, sin embargo la papa, un tubérculo (tallo enterrado en tierra que concentra los nutrimentos de la planta) tiene su origen en los Andes, en América del Sur.
Este tubérculo que muchas veces es clasificado como verdura, en Nutrición se considera como un cereal (en el mismo grupo del arroz, maíz y trigo). ¿Por qué se le agrupa con los cereales? Por los nutrimentos que aporta, el bajo contenido de fibra y vitaminas y el alto contenido de lo que llamamos comúnmente almidones. Por ello, en un plan de alimentación, frecuentemente se da a elegir entre pan, tortillas o papa, y el consumir tacos de papa se considera similar a comer tacos de tortilla.
Pero ¿es malo comer papas? No, la papa es un alimento nutritivo que, por ejemplo en la guerra Civil Española y en la Alemania posterior a la segunda Guerra Mundial fungió como principal alimento de ambos países en temporada de escasez, aportando nutrimentos, energía y siendo un tubérculo fácil de producir. Gracias a sus características, la papa puede reproducirse a partir de un trozo de la misma papa, y de ese brote pueden generarse 5 a 20 tubérculos en un espacio muy reducido, como lo es un barril lleno de tierra.
Sin embargo, la forma en cómo se prepara y consume ahora la papa es el gran error por el cual se le considera un alimento “que engorda”. Por ejemplo, el mayor consumo de papa en el país es como alimento chatarra, ya sea en papas a la francesa o en papas tipo chip (si, de esas que van en las botanas) o fritas en alguna “garnacha” como son las enchiladas rojas, o los tacos dorados o tacos sudados, ambos pasados por aceite.
Entonces sí, si esas son las papas que normalmente te comes, te puedo decir que ese tipo de papas sí te van a hacer subir de peso.
En cambio, si la papa es un complemento de tu alimentación y la usas más como guarnición que como platillo principal, colabora con una alimentación balanceada, que te permitirá comer platillos deliciosos y completos en cuanto a grupos de alimentos se refiere.
Prepara mejor la papa asada o cocida, y después sazónala con condimentos como pimienta, ajo, cebolla, picante (¡que no te dañe!), incluso combínala con carne como res, pollo o pescado. Evita la papa frita, ahogada en aceite. Recuerda que ese aceite que “desaparece” del sartén en realidad se encuentra en esa papa frita que te estás comiendo.
Si aprendemos a disfrutar los alimentos con su sabor natural, será más fácil dejar de depender de sabores artificiales o de la grasa y la sal.
P.D. Se siguen recibiendo donativos en muchos lugares del estado de Querétaro, acércate a las estaciones de Bomberos, de Cruz Roja o en las Parroquias de tu barrio, ellos harán llegar el donativo a quienes más lo necesitan #FuerzaMéxico