Hay semanas en las que la vida parece tener prisa por arrollar a las mujeres. Estas dos últimas fueron de esas.
Iniciamos con el no-desafuero de Cuauhtémoc Blanco y la bochornosa actuación de la gran mayoría de las diputadas de Morena y el PRI que, a tan solo unos días de gritar "llegamos todas", subieron a la tribuna de San Lázaro para arropar al ex-gobernador de Morelos ante la acusación de intento de violación que pesa sobre él.
Lejos quedaron las consignas de "hermana yo si te creo" y "ni una más" que, a una voz, esas mismas diputadas (que unos días antes habían sacado del closet sus numeritos morados para salir en las fotos del 8 de marzo) gritaron en coro, para conmemorar el Día Internacional de las Mujeres. Como feminista y defensora de los derechos de las mujeres y niñas, debo admitir que fue terriblemente indignante verlas utilizar una de las consignas emblemáticas de la lucha feminista para gritar desaforadas "no estás solo" en apoyo de un agresor.
Me pregunto ¿son ellas distintas de las mal llamadas "Juanitas" que hace años cedieron sus curules a los hombres de su partido? Para mi no son iguales, son mucho peores: mujeres obedientes y sometidas al mandato patriarcal. No cabe duda, las diputadas de la "paridad de género" abandonaron a las mujeres de México.
No me detengo más en ese acto de incongruencia política porque hay que hablar del arranque de las campañas para rellenar al aporreado Poder Judicial de la Federación. Reconozco que me he quejado amargamente de la reforma por la falta de seriedad del procedimiento, por la pésima selección de candidatos y candidatas y por la infernal tómbola. Sin embargo tengo que admitir que, como en todo, hay excepciones excepcionales entre quienes aspiran a ocupar un cargo en los tribunales federales. Una súplica para quienes decidan acudir a las urnas antes de votar: revisen la trayectoria académica, las sentencias emitidas o los litigios en los que han participado las y los contendientes. Sobre todo, aléjense de quienes prometan resolver a favor de un grupo o un tema en particular porque eso quiere decir que no juzgarán con objetividad.
Por último, debo señalar el mísero actuar de la LXI Legislatura de Querétaro, una de las más caras y menos productivas del país. Las y los diputados queretanos, que tienen cajones llenos de iniciativas sin dictaminar, están meditando si las carnitas merecen ser consideradas patrimonio intangible del estado, en lugar de sacar adelante asuntos verdaderamente importantes para la protección y garantía de los derechos de las mujeres como la despenalización del aborto, la reforma para la implementación del Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares o la homologación de las leyes locales con las reformas constitucionales en materia de igualdad sustantiva.
Tantas noticias, tan poco tiempo.
Titular de Aliadas Incidencia
Estratégica e integrante de la
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